Cuando te vi llegar no podía quitarte los ojos de encima: eras tan perfecto que ni yo no lo podía creer y así comenzaron las cosas, me mostrabas cómo era el mundo y yo temía dejarte ser parte de mi verdad. Pero no fue difícil y no tuviste ke pelear, me entregué sin condiciones y ya podía ser feliz.
Cada día me gustabas más y a cada instante me sorprendías con lo mejor de tu ser, con lo que sea que se me ocurriese y con todo lo que pudiera desear. No quería arruinar las cosas y traté de hacerlo bien, tus sabias palabras parecían de verdad y me hicieron confiar, pensaba que entendías y tu suave suspiro me ayudó a ser más fuerte. Finalmente habías llegado y todo era de verdad.
Pero veo que no podías con tanta verdad, no eras tan real ni tan perfecto y por eso ahora me despido, pues sé que esto nunca será. Y aunque no puedo dejar de pensar en ti, quería que supieras que te odio, y nunca comprenderás siquiera el daño que me hiciste, no creo que lo pueda explicar.
Quiero dejarlo todo atrás, olvidar que exististe y que alguna vez te conocí, olvidar que alguna vez supe que lo que siempre había deseado era real. Pues eso es lo único que hiciste y por eso te detesto, pues me mostraste que vivías, que no era un sueño y me lo diste todo para luego quitarme la felicidad de saber que finalmente te tenía.
La historia más corta, como dicen y el destino te hace caso, las cosas son como estaban escritas y nos olvidamos de todo lo que alguna vez pudo ser, o tal vez fue.
Si todo fue una burla del destino, una manera de mostrarme que todo puede estar peor, o quizás decirme que yo sí puedo ser feliz... bueno, eso lo sabremos, eso te lo diré cuando te olvide. Eso lo sabrás cuando pueda dejar de comparar a los que vienen con todo lo que fuiste para mí, cuando pueda pasar más de unas horas sin recordar y cuando pueda volver a estar.
Cuando encuentre a otro que se te parezca y así pueda volver a disfrutar.
No comments:
Post a Comment