Sunday, September 24, 2006

Saturday, September 09, 2006

The king

If such a thing as the king dying actually happened, then, wouldn't we have our freedom back?

I'd like to think so, thus, I'd like to see the king die and rot in hell, I'd like to see him being dragged down a cliff by his own horse and then know that I'll be happy again.

But, who am I to talk about things like that? Let's leave it all to fate and see if the gods want me to survive.

Hey. The king might die

the Chomskybot

I've got a broken clock... and the worst thing is that it's of the not-even-right-twice-a-day variety.
What should I do? Would you be so kind and try to help me with this? I know that you're a man, and that men are not supposed to be of any help, but make an effort, since you were the one to put me through this.
So, try to think with your head, not with your usual FOX-fed adrenalin rush and scoot over, please, coz I need you here right next to me.

Friday, September 08, 2006

I will find somebody

Cuando te vi llegar no podía quitarte los ojos de encima: eras tan perfecto que ni yo no lo podía creer y así comenzaron las cosas, me mostrabas cómo era el mundo y yo temía dejarte ser parte de mi verdad. Pero no fue difícil y no tuviste ke pelear, me entregué sin condiciones y ya podía ser feliz.

Cada día me gustabas más y a cada instante me sorprendías con lo mejor de tu ser, con lo que sea que se me ocurriese y con todo lo que pudiera desear. No quería arruinar las cosas y traté de hacerlo bien, tus sabias palabras parecían de verdad y me hicieron confiar, pensaba que entendías y tu suave suspiro me ayudó a ser más fuerte. Finalmente habías llegado y todo era de verdad.

Pero veo que no podías con tanta verdad, no eras tan real ni tan perfecto y por eso ahora me despido, pues sé que esto nunca será. Y aunque no puedo dejar de pensar en ti, quería que supieras que te odio, y nunca comprenderás siquiera el daño que me hiciste, no creo que lo pueda explicar.

Quiero dejarlo todo atrás, olvidar que exististe y que alguna vez te conocí, olvidar que alguna vez supe que lo que siempre había deseado era real. Pues eso es lo único que hiciste y por eso te detesto, pues me mostraste que vivías, que no era un sueño y me lo diste todo para luego quitarme la felicidad de saber que finalmente te tenía.

La historia más corta, como dicen y el destino te hace caso, las cosas son como estaban escritas y nos olvidamos de todo lo que alguna vez pudo ser, o tal vez fue.

Si todo fue una burla del destino, una manera de mostrarme que todo puede estar peor, o quizás decirme que yo sí puedo ser feliz... bueno, eso lo sabremos, eso te lo diré cuando te olvide. Eso lo sabrás cuando pueda dejar de comparar a los que vienen con todo lo que fuiste para mí, cuando pueda pasar más de unas horas sin recordar y cuando pueda volver a estar.

Cuando encuentre a otro que se te parezca y así pueda volver a disfrutar.

'I can't take my mind off you'

Todo partió cuando se cambió de trabajo: cambió atuendo, cambió micro y cambió todo.

Al cabo de unos días empezó a distinguir caras y a reconocer a aquellos que tomaban la misma micro a la misma hora, incluyendo a esos escolares del colegio en el semáforo, que al principio le molestaban porque no le agradaba el ruido adolescente. Pero entre ellos la vio: una niña que se alejaba de todo, en su propio mundo, excluida de aquella vulgaridad infantil, con cara de más, mente de todo y una belleza absoluta, única y especial por ser tanto más que el resto.

No podía dejar de mirarla, era tan bella que podía olvidarlo todo, su mirada tan melancólica que deseaba hacerla feliz y enseñarle el mundo, ser parte de ella y mostrarle su verdad. La miraba sin temor, hasta que, tan bella como lo había estado en esos cuantos minutos de andar en micro, se bajó, se fue. La veía caminar, alejándose de a poco, sin poder detener la micro, bajarse y besarla, tocarla, o acariciarle el cabello. Así, sin más que hacer o decir, la vio desvanecerse en el horizonte.

La devastación de no volverla a ver fue superada al día siguiente por esa anticipación que le consumía las entrañas mientras la micro se acercaba al colegio, mientras pensaba en volverla a ver, en saber qué era de ella. A punto de aceptar la fugacidad de su aparición y la imagen de la niña volvía a su cabeza, recordaba su cabello y sus labios tan besables, llenos de deseo por una boca, tal vez, como la propia.

Llegaron al colegio y todos subieron, ella incluida. La alegría le inundaba el corazón (o tal vez algo más abajo) y, como la micro iba llena, la niña quedó, aunque parada, cerca suyo. La miraba de reojo para que no se diera cuenta y sentía que tenía que parar, pero no podía ni dejar de mirarla ni de desearla. ¿Desearla? Envidiarla, mejor. Pero nuevamente, llegando al mismo semáforo, se bajó.

Pasaron los días y la niña seguía subiéndose a la micro en el mismo lugar y bajándose donde siempre, seguía mirándola de reojo para que no sospechara y seguía viendo en ella esa magia que no ves en nadie.

Como la niña se subía cuando ya la micro estaba llena, siempre se iba de pie, pero de pronto, un día, lo inesperado, algo inimaginablemente maravilloso: el asiento se desocupó y la niña se sentó a su lado. Nadie podría explicar la emoción que sintió en ese momento, el éxtasis de tenerla a su lado y sentir su perfume, sentir su brazo tocando el de la niña y saber que si movía su pierna un poco, podía sentir la de ella. 'I can't take my mind off you' cantaba la radio y no pudo evitar pensar que no podría haber otra canción más acertada para tal situación. El problema de todo era que, a pesar de tener a la niña a su lado, no la podía mirar... claro, eso hubiese sido demasiado. Por eso se conformaba con mirar por la ventana y tratar de prestar atención a sus más ínfimos movimientos, sintiendo la intimidad de tal cercanía, la proximidad de tal encuentro y, obviamente, dando gracias al micrero que tomaba las curvas con tan poca precaución, prácticamente entregándosela.

Todo esto se parecía mucho a un ¿poema? ¿cuento? bueno, algo de Benedetti... No recordaba mucho, pero sí que dos personas iban en un bus y muchas cosas podrían haber pasado. No recordaba nada más.

Bueno, volvamos a la niña, que de ella trata este cuento. La tenía al lado y no podía hacer nada. Ni siquiera hablarle porque se podía espantar, mucho menos pensar en otra cosa. Sin embargo, era tan bella que podría olvidarse de todos los problemas que seguramente le traería... ¿estupro se llamaba? ¡Dios mío! ¿Qué me pasa? ¡No puedo estar pensando en estas cosas! Eso, niña, haces bien; bájate, vete. No, esto es imposible. ¡Es una niña! No me puede gustar una niña... Tengo que cambiar de micro, aunque camine más.

Afortunadamente, no tuvo que cambiar de micro. Esa misma tarde la llamó su jefe: estaba pensando en transferirla a otra sucursal y quería pedirle su opinión.