Ya no quiero sufrir más pero no puedo comenzar a explicar lo mucho que me duele haberte conocido y lo difícil que es saber que esto nunca acabará. Nadie vendrá nunca a ayudarme, nadie me arrimará nunca a su sombra y sólo me queda recordar aquella época en que era feliz, sin problemas y sin ti. Quisiera volver al pasado y poder decirte que no, rechazar lo que alguna vez encontré dulce y sincero y no perderme en tu juego de la desesperación.
Porque llegaste a destrozar mis suenios y mi verdad y ahora nada puedo hacer para alejarte y no te puedo detener, pues ambos sabemos que no tengo fuerzas para luchar, pues éste es el punio más fuerte que ofrezco y mi grito más desgarrador.
Ahora no me queda nada, no tengo nada que ofrecer, pues te lo has llevado todo y sin mirarme no me pides perdón, sigues quitándomelo todo y eres tan fuerte que no te puedo olvidar.
Y porque te odio es que me odio aun más, porque sé que esto es mi culpa y mi dolor es en parte tuyo. Por eso no te quiero ver, pues te temo hasta dormido y en mis sueños, te detesto hasta en la ducha y sin comer y, aunque debí haber sabido, ya quisiera poder reir, poder ser esa persona que algún día no te conoció.
Por eso te pido, te lo imploro. Vete, vete y no me hieras más porque ya ha sido sufiente y porque yo nunca lo acepté.
Y lo que más me duele es saber que, aunque yo muera, tu no morirás. Volverás a hacer lo mismo y por eso prefiero dormir, esperarte y volver a sentir tu cuerpo, verte sobre mí para que a ella no le pase y asi salvarla de tu cara enajenada, del dolor que nunca olvidará. Así yo sigo contigo, y tu sigues sin sentirme. Yo sigo con tu fuerza y a la fuerza, deseando lo peor para cualquiera de los dos. Deseando lo imposible para poder disfrutar de lo hermoso de un paisaje, de la vida que no es justa y luego no temer y no doler.
No comments:
Post a Comment